Agua, producción y clima: los desafíos que enfrenta Uruguay según la Dirección de Recursos Naturales
El director general de Recursos Naturales del ministerio, Gustavo Garibotto, explicó en entrevista exclusiva, que el enfoque de su área se centra principalmente en el uso del agua en la producción y en la protección del suelo.En los últimos años, el agua se consolidó como uno de los recursos estratégicos más importantes para Uruguay.
El aumento de la demanda, junto con la variabilidad climática y los períodos de sequía, han puesto el tema en el centro de la agenda pública. En ese contexto, desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), se trabaja especialmente en el vínculo entre el agua y la producción agropecuaria.
El director general de Recursos Naturales del ministerio, Gustavo Garibotto, explicó en entrevista exclusiva, que el enfoque de su área se centra principalmente en el uso del agua en la producción y en la protección del suelo. “Nuestro cometido con el agua es para la producción, pero desde un ángulo muy específico, que es el efecto del riego sobre el recurso suelo, que es un patrimonio del país que debemos cuidar”, señaló.
Explicó que cuando la Dirección de Recursos Naturales interviene en temas vinculados al agua lo hace a través de los planes de uso y manejo de suelos, con el objetivo de garantizar que las estrategias de riego no generen impactos negativos. “Lo que buscamos es asegurarnos de que esas estrategias de riego no comprometan el recurso suelo, básicamente evitando la erosión”, indicó.
Más demanda y cambios en el clima
Garibotto sostuvo que la situación hídrica del país se ha vuelto más desafiante en los últimos años debido a dos factores principales: el aumento de los usos del agua y los cambios en los regímenes climáticos. “La situación de los recursos hídricos en Uruguay ha sido más desafiante en los últimos años, básicamente por una mayor demanda para distintos usos y también por cambios en los regímenes hídricos y pluviométricos”, afirmó.
Según, más allá de las discusiones sobre las causas del cambio climático, los datos muestran períodos más frecuentes de déficit hídrico. “Cada vez parece más claro que existen períodos de mayor restricción de agua y de déficit hídrico”, agregó.
Las lecciones de la crisis hídrica
La crisis hídrica que afectó al país en los últimos años dejó enseñanzas tanto para el Estado como para el sector productivo. Aunque el agro ha enfrentado sequías históricamente, el impacto reciente ocurrido en el 2023, reforzó la necesidad de prepararse mejor.
“Desde el punto de vista agropecuario tenemos crisis cíclicas. No siempre de la misma magnitud, pero cada una deja aprendizajes tanto para el sector público como para el privado”, explicó. Uno de los principales cambios, según Garibotto, ha sido la mayor conciencia sobre la necesidad de contar con reservas de agua dentro de los sistemas productivos.
“Los sistemas productivos deben empezar a tomar recaudos vinculados con las reservas de agua. No solo para riego, sino también para asegurar agua de bebida para los animales, que es lo primero que se ve afectado frente a un déficit hídrico”, señaló.
“El año pasado lanzamos una convocatoria llamada ‘Agua para productores’, orientada especialmente a productores pequeños y microproductores, con soluciones vinculadas al acceso, almacenamiento y distribución de agua dentro de los establecimientos”, explicó. El programa incluye subsidios de hasta el 80% para productores de menor escala.
Estrategia nacional de riego
A nivel de política pública, Garibotto asegura que el gobierno avanza en una estrategia más amplia vinculada al riego. Explicó que actualmente funciona una comisión ejecutiva interministerial integrada por los ministerios de Ambiente, Economía e Industria y el MGAP, encargada de impulsar la Estrategia Nacional de Riego.
“Es una política de largo plazo orientada al riego de cultivos extensivos como soja, maíz o pasturas, que requiere inversiones importantes y una planificación muy cuidadosa”, la iniciativa “se debe prestar muy bien, porque implica inversiones muy grandes y tiene una serie de desafíos”, puntualizó.
Producción y consumo humano
Consultado sobre el equilibrio entre el uso del agua para la producción y el consumo humano, Garibotto dijo que en Uruguay no existe una competencia directa entre ambos usos. “No tenemos una competencia en sentido estricto entre agua para producción y para consumo humano, como ocurre en otros países”, explicó.
En cambio, señaló que uno de los desafíos más importantes está en la calidad del recurso. “Se ha trabajado mucho en los últimos años en el cuidado de la calidad del agua y recientemente se actualizó un decreto que tenía más de 40 años, con el objetivo de mejorar los controles y las condiciones de uso para actividades industriales, agropecuarias y urbanas”, indicó.
También recordó que el abastecimiento de agua para ciudades como Montevideo representa una proporción relativamente pequeña del volumen total de agua que circula en los cursos naturales del país.
Consecuencias de la emergencia agropecuaria
El jerarca se refirió a la actual emergencia agropecuaria generada por el déficit hídrico, cuyo impacto varía según la región y el tipo de producción. “La gravedad del déficit hídrico es diferente según la zona y el rubro productivo, y las consecuencias van a depender también de cuánto tiempo se prolongue esta situación”, indicó.
En el caso de la agricultura, los resultados se conocerán con mayor claridad durante la cosecha. “Habrá productores con pérdidas totales y otros con mermas en los rendimientos. Lo que se está evaluando ahora es si esas mermas alcanzan para cubrir los costos o si quedan por debajo”, explicó.
Finalmente, mencionó que en la ganadería, los efectos podrían verse más adelante. “Esta sequía coincide con el período de entore del ganado, por lo que podría afectar la cantidad de terneros que nazcan en la próxima primavera”, señaló. “Una menor cantidad de terneros hoy implica menos novillos dentro de dos o tres años”, concluyó.
