Francia suspende importaciones agrícolas tratadas con químicos prohibidos en la UE
El gobierno de Francia resolvió suspender por el plazo de un año, con vigencia desde este jueves 8 de enero, la importación de productos agrícolas tratados con cinco pesticidas prohibidos en la Unión Europea. La medida afecta especialmente a frutas originarias de América del Sur, aunque no se limita a esa región.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció que prohibirán la entrada de productos con residuos de mancozeb, glufosinato, tiofanato-metil y carbendazim. Explicó que son fungicidas y herbicidas que están prohibidos en Europa. Enumeró entre los productos afectados a paltas, mangos, guayabas, cítricos, uvas y manzanas “de América del Sur o de otros lugares”, además de melones, cerezas, frutillas y papas.
Según Lecornu, “una brigada especializada llevará a cabo controles más estrictos”, y calificó la decisión como “una primera etapa para proteger a nuestros sectores, consumidores y luchar contra la competencia desleal”. El decreto prevé un plazo de un mes para liquidar las existencias disponibles tras su entrada en vigor. Según el Ministerio de Agricultura de Francia, la suspensión impacta principalmente en productos procedentes de América del Sur, pero no está dirigida contra ningún país en particular. “No es un decreto contra Sudamérica, sino contra el uso de estas sustancias en general”, señaló la cartera.
La medida francesa fue comunicada a Bruselas, y la Comisión Europea tiene diez días para evaluarla. En este sentido, puede optar por no oponerse y permitir su vigencia en Francia, extender la medida al resto del bloque u oponerse y solicitar su anulación. A pesar de ese análisis pendiente, la suspensión entrará en vigor de inmediato, indicaron fuentes oficiales.
Control y trazabilidad
El decreto también impone nuevas obligaciones a las empresas del sector alimentario que deberán verificar la ausencia de residuos de los químicos prohibidos, mediante la recopilación de información sobre la procedencia de los alimentos y análisis de laboratorio para comprobar la inexistencia de residuos cuantificables.
El objetivo es reforzar la trazabilidad y evitar la entrada de productos tratados con sustancias que no están autorizadas en Europa.
Presiones
Los agricultores franceses se movilizan contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, en una protesta que combinó acciones simbólicas en París y manifestaciones regionales. Tractores de la Coordinación Rural ingresaron de madrugada al centro de la capital y algunos llegaron hasta las inmediaciones de la Torre Eiffel, mientras se registraron decenas de acciones en todo el país.
El acuerdo, negociado durante más de 25 años entre la UE y los países del Mercosur, apunta a reducir aranceles y facilitar el comercio birregional. Para Europa, el principal beneficio sería industrial, con mayor acceso para automóviles y bienes manufacturados. A cambio, los países sudamericanos podrían exportar más carne vacuna, aves y soja al mercado europeo. Ese intercambio es justamente el núcleo del rechazo del sector agropecuario francés. Los productores sostienen que el tratado introduce una competencia considerada desleal, ya que los agricultores del Mercosur no operan bajo las mismas exigencias que rigen en la Unión Europea.
Entre los principales puntos de conflicto se destacan las normas sanitarias y ambientales, el uso de pesticidas prohibidos en Europa y regulaciones más laxas en materia de bienestar animal. A esto se suma el temor a la propagación de enfermedades ganaderas, un riesgo que, según advierten, podría afectar gravemente a regiones donde la producción agropecuaria es el principal sostén económico.
