luchisPor Ing. Agr. MBA Nicolás Lussich

La batalla comercial

Con la Guerra en Medio Oriente en pleno desarrollo, las exportaciones comenzaron el año al alza, medidas en dólares. Hay varios obstáculos en el camino, pero también se abren oportunidades.Las exportaciones en el mes de febrero sumaron US$ 1.025 millones de dólares cifra 9% superior a la del mismo mes del año anterior. En el bimestre las exportaciones sumaron casi 2.000 millones de dólares, un 8% más que en igual periodo del año anterior.

Como era esperable, el sector cárnico lidera el avance con un aumento del 8% en las exportaciones de carne vacuna, las cuales responden por el 23% de las exportaciones totales. El desempeño del sector cárnico es notable y refleja los altos precios que se están pagando a nivel internacional, con una demanda que sigue firme y una oferta acotada por parte de los principales exportadores.

El aumento en el precio promedio permitió compensar una caída importante en el volumen exportado, que viene retrocediendo 14% respecto al año pasado. Por supuesto se trata de los primeros datos de un año con buenas perspectivas para el sector cárnico, pero que ahora enfrenta la incertidumbre por la guerra.

En lo que refiere a las exportaciones agrícolas, el año arrancó equilibrado pero con diferencias entre los distintos rubros. El monto por exportaciones de colza casi se duplicó, luego del aumento del área y de la producción en la última zafra. Esto compensa la caída en la facturación exportadora de arroz y del sector maltero (cuadro).

También en este caso son datos iniciales del año calendario; en la medida que avancen los meses, comenzará a reflejarse el impacto de la sequía, particularmente en las exportaciones sojeras que -seguramente- van a ser menores a los impactantes US$ 1.400 millones del año pasado. La caída de la producción -que ya es un hecho- puede verse compensada en la facturación por el aumento del precio, que ya venía de semanas previas, y que ahora se reafirma por la guerra

En el sector forestal las cifras muestran avances, tanto en celulosa -segundo producto de exportación luego de la carne vacuna-, y en los productos madereros. Se espera que estos productos tengan una mayor dinámica exportadora en los próximos tiempos, en la medida que se van sumando inversiones de nuevas plantas industriales.

Exportaciones y competitividad.
El aumento de las ventas en dólares es un indicador parcial del escenario exportador, en la medida que el dólar ha tenido un fuerte descenso interanual, del 11%. De tal manera que si convertimos la facturación en dólares a pesos corrientes y luego descontamos la inflación (cuadro) en lugar de un aumento tenemos una caída del 8% de las exportaciones en pesos constantes; lo cual indica que la capacidad de las exportaciones para remunerar los costos internos vienen retrocediendo. Esto no quiere decir que no haya sectores y empresas que mantengan rentabilidad y dinámica, pero el escenario general en cuanto a precios relativos es adverso. Las recientes decisiones del Banco Central de reducir la tasa de interés han generado espacio para una suba del dólar que modera este escenario preocupante -diría insostenible- que se venía configurando.

Pero el factor clave para la suba local del dólar llega desde el exterior: el dólar se fortalece ante la incertidumbre por la guerra (iniciada por EEUU), en un escenario que está en pleno movimiento. En cualquier caso, los problemas de competitividad persisten, y van más allá del tipo de cambio.

Finalmente, acuerdos.
Con los precios relativos adversos, pero con sectores con un desempeño firme, como el sector cárnico, el comercio para Uruguay entra en una nueva etapa con la confirmación del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, a lo que se suman otros acuerdos en camino o por encaminarse. Es un cambio histórico para el comercio del Uruguay, de relevancia similar a la propia entrada al Mercosur en 1991.

Cuando Argentina ya plantea una agenda propia con su acuerdo bilateral con EEUU, y Brasil busca por varios frentes acomodar su estrategia externa ante los embates de Trump, la UE (luego de la pulseada que Von der Leyen le ganó a Macron), concretó el acuerdo con el Mercosur, que fue ya ratificado por casi todos sus miembros (Paraguay lo hará en breve). Se espera que en los próximos días llegue la comunicación formal de la UE, lo que habilitará la implementación provisoria al segundo mes (si llega en marzo, el acuerdo arranca en mayo). A partir de ese momento Uruguay podrá exportar con las nuevas condiciones, lo mismo Europa. Por ejemplo, la carne de la cuota Hilton baja el arancel de 20% a 0%; resta distribuir las cuotas Mercosur entre los países.

Si bien la implementación es provisoria, en Cancillería estiman que -puesto el acuerdo en marcha- se comprobarán sus beneficios y los augurios apocalípticos de los agricultores europeos quedarán atrás, lo que haría muy difícil que el acuerdo pueda revertirse cuando se cumplan los procesos formales definitivos en la UE (Tribunal, Parlamentos, etc.).

Al acuerdo con Europa hay que agregar que se ha encaminado formalmente el pedido de adhesión al CPTPP (Acuerdo Transpacífico), y -luego del viaje del Presidente Orsi a China- Uruguay se propone hacer lo mismo con el RCEP (Asociación Económica Regional Integral).

Luego de los escarceos y polémicas acerca de la estrategia comercial del Uruguay entre políticos de la actual administración y la anterior, parecería que los discursos se van alineando. El gobierno de Yamandú Orsi siguió adelante impulsando el ingreso al CPTPP, acuerdo que permitiría acceder a varios mercados muy relevantes, caso de Japón. Este Acuerdo pondrá a Uruguay en “primera división” en el comercio global; funciona acordando rebajas arancelarias país por país, para lo cual se va a necesitar un trabajo exigente. No serán impactos de un día para el otro, pero la proyección es auspiciosa a mediano plazo.

Algo similar puede señalarse del pedido de ingreso al RCEP. De la última misión del gobierno a China algo quedó claro: la relación con el gigante asiático es muy valiosa y positiva, y hay que seguirla trabajando permanentemente en la medida que es el principal destino de las exportaciones. Pero China no hará nunca un acuerdo bilateral comercial con Uruguay porque su objetivo es un acuerdo con el Mercosur. Surgió allí entonces -en diálogos informales- la posibilidad de que Uruguay ingrese a comerciar con China a través del RCEP, del cual es parte. Es la tarea de los próximos meses (Chile está planteando una estrategia parecida lo cual puede darle impulso también a la de Uruguay, aunque los trasandinos ya tienen un TLC con China).

Si todo esto se concreta, el comercio del Uruguay bajo algún tipo de Acuerdo de Libre Comercio pasará de 15 a 80% del total, lo que le daría al país una potente proyección. El gobierno se está enfocando ahora especialmente en otros países asiáticos más allá de China. Hace pocos días se concretó la apertura del mercado indonesio para el sector lácteo, otro de los sectores clave de las exportaciones, que arrancó el año con una baja en el monto de exportaciones por caídas previas en los precios, que ahora se están recuperando (gráfica). Indonesia es uno de los grandes mercados consumidores e importadores de lácteos y llegar allí de manera competitiva es clave. Máxime cuando el sector lácteo es de los que puede tener competencia fuerte desde la UE, a partir del nuevo Acuerdo.

En realidad, esto no se aplica solamente al sector lácteo: los acuerdos comerciales son puertas de vaivén, abren oportunidades pero también habilitan la competencia de productos del socio comercial del caso, de manera que si Uruguay no se enfoca a fondo en una agenda de mejora de la competitividad, puede enfrentar problemas.

Diario EL PAIS -Montevideo - URUGUAY - 08 Marzo 2026