Gobierno postergó firma de acuerdo con HIF: sigue negociación "cuello de botella" con UTE por precio de energía
Ambas partes señalan que ha habido "avances" pero persisten diferencias en un punto que implica 70% del costo del proyecto. Mayo es mes clave para la que sería la mayor inversión de la historia de Uruguay.El gobierno y la multinacional HIF Global acordaron una nueva prórroga hasta fines de junio en el cronograma de acuerdos hacia la concreción de la planta de combustibles sintéticos en Paysandú, según confirmaron a El País fuentes del gobierno y de la compañía.
El último memorándum de entendimiento, que fue firmado en diciembre de 2025 y actualizó uno firmado por el anterior gobierno, estipulaba su caducidad en caso de que no se firmara un contrato de inversión a los noventa días, es decir el 31 de marzo de 2026. Para llegar a esa instancia se requería concretar una serie de acuerdos clave para el proyecto, en particular el de suministro de energía por parte de UTE. Ante la falta de acuerdo, ambas partes firmaron una extensión del plazo por tres meses más.
Según informaron las fuentes, se mantiene el horizonte de fines de 2026 como plazo para la decisión final de inversión por parte de HIF.
El proyecto consiste en la construcción y operación de una planta de e-combustibles a partir de energía renovable, hidrógeno verde у dióxido de carbono biogénico, con una producción estimada de unas 880.000 toneladas por año. En caso de concretarse, la empresa tiene previsto entregar los primeros embarques a finales de 2029. En su etapa final, la inversión sería de unos 5.385 millones de dólares, lo que la convertiría en la más grande de la historia de Uruguay.
Para eso, de todos modos, faltan algunas definiciones clave. La principal de ellas es el precio de la energía a acordar con UTE, una variable que, tal como informó El País en febrero, representa aproximadamente 70% del costo del proyecto.
El proyecto de HIF incluye también la construcción de un parque eólico y una planta de paneles solares, con la que la empresa generaría unos 2,3 gigavatios de energía, similar a lo que consume el país en sus picos. Pero la iniciativa requiere un acuerdo con UTE por varios motivos: primero, porque en la etapa inicial se alimentará a través de energía suministrada por la empresa pública; segundo, porque en etapas posteriores requiere de estabilidad en el suministro.
Semanas atrás, en un taller con periodistas de Paysandú, el CEO de la empresa, Martín Bremermann, remarcó que ese punto suponía el principal "cuello de botella" de las negociaciones y la decisión de inversión.
En el plan de negocios que presentó HIF en 2023, y con el que ganó un llamado realizado por ALUR para la captura de dióxido de carbono, se fijaba como parámetro los 40 dólares por megavatio hora. Desde UTE han planteado precios más elevados y eso ha dilatado el acuerdo.
Más allá de la prórroga, tanto la empresa como el gobierno señalan que ha habido "avances" en la negociación y que están "más cerca" de llegar a un acuerdo. También señalaron que existen otros componentes que complejizan el cálculo y que forman parte de las conversaciones.
Aunque el plazo se corrió hasta junio, en la empresa entienden que la definición del precio de la energía debería estar pronta para fines de mayo para así poder cumplir con los plazos de búsqueda de financiamiento y toma de decisión antes de que termine el año 2026.
Además de la negociación con UTE, resta definirse también el acuerdo con ALUR para el suministro del dióxido de carbono, que también había sufrido una prórroga hasta marzo.
En el plano ambiental, la empresa presentó el Estudio de Impacto Ambiental ante la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea), un paso clave para la autorización ministerial.
