Es de Salto, dejó todo para hacer una maestría y ahora dirige la Innovación y Desarrollo de biotech argentina en EE.UU.
María Clara Morales es ingeniera agrónoma y vive en Ithaca (ciudad del estado de Nueva York), a donde se mudó en 2024 para hacer su posgrado. En Uruguay trabajó ocho años en la multinacional UPM.Cuando cumplió 30 años, en 2024, María Clara Morales decidió que era momento de darle un giro a su vida. Oriunda de Salto, es ingeniera agrónoma y hacía ocho años que trabajaba en la multinacional UPM, primero en Durazno y luego en Tacuarembó. Su plan era estudiar una maestría en Estados Unidos y volver a Uruguay. Con lo que no contaba era con un cambio de planes que la llevaría quedarse a vivir en el país.
Hoy, a sus 33 años, reside en Ithaca (ciudad del estado de Nueva York) y trabaja en Unibaio, una biotech argentina creada en Mar del Plata por científicas que trabajaron en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), que está en plena expansión en ese mercado. «Ellos desarrollaron una micropartícula del caparazón de los langostinos denominada quitosano. Hicieron una pequeña modificación a esa molécula para que se una a los agroquímicos y mejore su absorción. Esto, en la práctica, permite aplicar menos dosis de químicos en el campo manteniendo el mismo nivel de producción», explicó la uruguaya.
Morales lidera el área de investigación y desarrollo en campo de la joven compañía. De las 12 personas que integran la empresa, la uruguaya es la única radicada en EE.UU. «Ellos están trabajando en armar un equipo en EE.UU. y comenzaron conmigo. La idea este año es sumar a más personas porque quieren entrar con todo en este mercado», detalló.
La startup captó inversión de la Universidad Cornell e IndieBio, un fondo de EE.UU. especializado en biotech, para avanzar en ese mercado. Además, fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como «Innovación del Año» durante el World Food Forum 2025.
«Mi responsabilidad es la investigación y el desarrollo en campo para la empresa. Ayudo a diseñar los ensayos cuando necesitan probar sus productos. Interactúo con proveedores de varios países que nos hacen los ensayos. Luego hago el análisis de los datos, escribo los reportes y ayudo con la comunicación», detalló sobre su rol.
Camino internacional
Morales aseguró que siempre había soñado con vivir una experiencia laboral en el exterior. En su familia esto era normal: su madre y su padre se especializaron en Francia y otros familiares han recorrido un camino internacional. Sin embargo, desde que se recibió, en 2016, la oportunidad no se había presentado.
«Soy de Salto, hice toda mi carrera ahí, salvo los dos últimos años, que los culminé en Montevideo. Luego ingresé a UPM y me mudé a Durazno, ahí estuve dos años hasta que, finalmente, en 2018, me mudé a Tacuarembó. Durante esos años trabajé en UPM y fue una buena experiencia. Cuando cumplí 30 años decidí que era el momento de hacer algo internacional. Uní eso con mis ganas de hacer una maestría y en 2024 me presenté a la Universidad Cornell. Me aceptaron y obtuve una beca de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). En agosto de ese año comencé la maestría profesional en Recursos Naturales y Medio Ambiente. Hasta ahí, mi plan era volver a Uruguay una vez culminada, un año después», relató.
La conexión con Unibaio llegó por su compañera de alquiler. «Cuando comencé mi maestría, la universidad hizo un concurso de startups y al ganador le invertían US$ 1 millón. Y ganó la startup argentina. Ahí, a través de amigos argentinos de mi compañera de casa, conocí al CEO (Matías Figliozzi). Me contó lo que hacían, y como yo venía del área vinculada a la sostenibilidad -en UPM trabajé en compliance- y sabía que el tema de los químicos es muy importante en la agenda de las multinacionales, le dije que me interesaba sumarme. Dos meses después me llamaron para contratarme y ser la primera persona del proyecto en EE.UU. Comencé en agosto de 2025», recordó.
Uno de los diferenciales de su actual trabajo es conocer la experiencia de una startup. «Es bueno ver cómo se maneja, el cambio de velocidad, la agilidad y la infraestructura con respecto a una multinacional como UPM», reconoció.
Además, aunque no está directamente vinculada al área comercial, explicó que sus reportes se utilizan para presentaciones ante potenciales clientes o inversores. «Lo que hago a veces es consolidar el material que generan mis compañeros de laboratorio y armar los reportes para comunicar», graficó.
Sobre su día a día, en estos casi dos años logró afianzar un grupo de amigos -principalmente argentinos-, aunque también cosechó amistades multiculturales durante su maestría. «Conocí personas de Bali, Guatemala e India».
Hoy reparte su tiempo libre entre actividades sociales por la tarde, esquiar en invierno, escapadas a la ciudad de Nueva York, clases de yoga -que comenzó para equilibrar el vértigo de la startup- y actividades de networking que organiza la universidad. «Participo mucho por Unibaio para ver qué hacen otras startups. Hay mucha actividad innovadora», destacó.
En tanto, si bien durante su maestría no viajó a Uruguay, en 2025 volvió y se quedó por dos meses. «Es lo bueno de la startup, que me dejan trabajar remoto. De hecho, en abril volveré un par de semanas», anticipó.
Sobre su futuro reveló que aun tiene un contrato con Unibaio pero que regresará al país. «Como gané el fondo de ANII para la beca de la maestría tengo que volver. Pero me gustaría seguir mi carrera en otros países», concluyó.
