La expansión de la plaga exige detección temprana, manejo del material vegetal y coordinación entre autoridades. En Colonia, el uso de un preparado biológico integra una estrategia cuyos resultados deben evaluarse junto con el estado inicial de las palmeras.
La presencia del picudo rojo de las palmeras en Uruguay y Argentina plantea un desafío regional de vigilancia y contención. El reportaje publicado por El País el 12 de octubre reúne testimonios sobre su avance y la experiencia de Colonia con tratamientos biológicos.
El → Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa) confirmó el 19 de agosto la detección de Rhynchophorus ferrugineus en una estancia próxima a Colonia Elía, Entre Ríos. El diagnóstico de laboratorio permitió activar medidas para delimitar el foco y reducir la dispersión.
Monitorear e identificar antes de intervenir
Senasa informó el 28 de septiembre que ya había fiscalizado más de 480 sitios con palmeras en Entre Ríos. Las acciones incluyeron inspecciones, georreferenciamiento y restricciones preventivas al traslado de material vegetal.
La identificación resulta fundamental. En una palmera deteriorada de Gualeguaychú, los técnicos determinaron que el daño correspondía a Paysandisia archon y descartaron el picudo rojo. Un síntoma compatible o una denuncia no equivalen, por tanto, a una detección confirmada de esta especie.
La experiencia biológica de Colonia
Según las entrevistas de El País, la Intendencia de Colonia utiliza un preparado basado en esporas de Metarhizium anisopliae, un hongo entomopatógeno capaz de infectar insectos. La investigadora Alda Rodríguez y la directora de Paseos Públicos, Andrea Maddalena, describieron su utilización dentro de una estrategia preventiva.
Los resultados de laboratorio mencionados en el reportaje y la proporción de palmeras que permanecen sanas son indicadores diferentes. La supervivencia observada después de una intervención no permite atribuir por sí sola todo el resultado al producto, sin considerar el estado inicial, el seguimiento y otras medidas aplicadas.
El control biológico debe evaluarse como una herramienta del manejo integrado. El origen natural de una formulación tampoco permite presumir ausencia de efectos sobre otros organismos. Su aplicación requiere productos autorizados y el cumplimiento de sus condiciones de uso.
Proteger los palmares nativos
En Uruguay, el → Ministerio de Ambiente publicó lineamientos de prevención y contención elaborados con el → Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y especialistas de instituciones académicas y de investigación.
La actualización identificada como “avances a julio de 2026” distingue, para Rocha, capturas de insectos en trampas de vigilancia sin detección de palmeras afectadas. Esa información está fechada y no debe interpretarse como una certificación de la situación actual de todo el departamento.
Ante una sospecha, las autoridades recomiendan evitar el traslado del material vegetal y comunicar el caso por los canales oficiales. La detección temprana, el diagnóstico y la intervención técnica son necesarios para reducir la dispersión y proteger ejemplares y ecosistemas todavía no afectados.
Fuentes principales
El País. (2026, 12 de octubre). La ruta del picudo rojo: ya cruzó el charco y causa alarma en Argentina; un hongo nativo abre esperanzas en Colonia. → Consultar reportaje.
Senasa. (2026, 19 de agosto). Entre Ríos: Detección de picudo rojo de las palmeras en una estancia próxima a Colonia Elía. → Consultar detección confirmada.
Senasa. (2026, 28 de septiembre). Picudo rojo: Monitoreo intensivo de palmeras en el área bajo plan de contingencia en Entre Ríos. → Consultar operativo.
Ministerio de Ambiente. (2026). Situación actual (avances a julio 2026) y su estrategia de control en Uruguay. → Consultar lineamientos y situación fechada.
ICI Plus — Elaboración propia. 12 de octubre de 2026.
